Introducción
El día empieza mal: abres la ducha y solo sale agua helada. Revisas el calefón y te das cuenta de que no funciona. Más allá de la molestia inmediata, surge una pregunta que puede generar un gran conflicto con tu arrendador: ¿quién debe pagar por esta reparación o reemplazo?
Como abogado experto en derecho inmobiliario y defensor de los derechos de los arrendatarios en Chile, sé que esta es una de las causas más comunes de descuentos abusivos en la garantía de arriendo. En este artículo, aclararemos tus dudas según la ley chilena actualizada a 2025, para que protejas tu bolsillo y tus derechos.
Lo que dice la Ley Chilena
La respuesta a esta pregunta se encuentra en la distinción que hace el Código Civil y la Ley 18.101 sobre el tipo de reparaciones en una propiedad arrendada. Existen dos categorías principales:
1. Reparaciones Necesarias (Obligación del Arrendador):
Son aquellas indispensables para que la propiedad sirva para el fin con el que se arrendó, es decir, para que sea habitable. Esto incluye el correcto funcionamiento de sus instalaciones básicas. El fallo de un calefón por desgaste natural, antigüedad o una falla interna que no fue causada por el arrendatario, es una reparación necesaria.
La ley es clara: el arrendador está obligado a mantener la propiedad en un estado que sirva para el uso convenido. Un hogar sin agua caliente no cumple con las condiciones mínimas de habitabilidad. Por lo tanto, la reparación o reemplazo del calefón, en la gran mayoría de los casos, es de costo y responsabilidad del dueño.
2. Reparaciones Locativas (Obligación del Arrendatario):
Estas son las reparaciones menores que se originan por el uso y goce normal de la propiedad. Hablamos de cambiar una ampolleta, destapar un desagüe, arreglar una manilla suelta o reparar un enchufe. Se asume que son desperfectos menores causados por el uso diario. El mantenimiento preventivo regular del calefón (como la limpieza de quemadores si así lo estipula el contrato) podría caer aquí, pero nunca el colapso total del aparato por su vida útil.
La única excepción: Si se comprueba que el arrendatario rompió el calefón por un mal uso, negligencia evidente o una manipulación indebida (por ejemplo, golpeándolo o intentando repararlo sin conocimiento), la responsabilidad del pago se traspasa a él. Sin embargo, el arrendador debe poder demostrar esta culpa.
Consejos Prácticos para Arrendatarios
Si te enfrentas a un calefón roto, actúa de forma rápida y estratégica para protegerte. Sigue estos pasos:
- Notifica de inmediato y por escrito: No te limites a una llamada telefónica. Envía un correo electrónico o un mensaje de WhatsApp a tu arrendador o a la corredora de propiedades. Describe el problema claramente, adjunta la fecha y guarda una copia. Esta es tu principal prueba.
- Documenta todo con fotos y videos: Toma imágenes claras del calefón, mostrando la marca, modelo y cualquier signo visible de la falla. Graba un video corto intentando encenderlo. La evidencia visual es tu mejor aliada.
- No repares por tu cuenta sin autorización: ¡Esto es clave! No llames a un técnico ni pagues por la reparación sin tener la autorización explícita y por escrito del arrendador. Si lo haces, corres el riesgo de que no te reembolsen el dinero. El dueño tiene derecho a enviar a su propio técnico de confianza.
- Revisa tu contrato de arriendo: Aunque la ley prevalece, es bueno saber qué dice tu contrato sobre mantenciones y reparaciones. Ojo con las cláusulas abusivas que intentan traspasar todas las responsabilidades al arrendatario; estas suelen ser nulas legalmente.
- Exige una solución en un plazo razonable: La falta de agua caliente afecta gravemente la habitabilidad. Si el arrendador no responde o se demora excesivamente, puedes enviarle una comunicación más formal (carta certificada) y evaluar los siguientes pasos legales.
Conclusión
En resumen, si el calefón de tu vivienda arrendada dejó de funcionar por su antigüedad o por una falla normal, la ley chilena establece que el costo de la reparación o reemplazo es responsabilidad del dueño. Tu obligación es cuidar la propiedad y avisar oportunamente del desperfecto.
No permitas que este problema se transforme en un descuento injusto de tu mes de garantía. Ser un arrendatario informado es tu principal herramienta de defensa.
Si tu arrendador insiste en cobrarte o amenaza con retener tu garantía por la falla del calefón, no estás solo. En nuestro estudio jurídico, nos especializamos en defender a arrendatarios contra cobros indebidos. Contáctanos para una asesoría inicial gratuita y protege lo que es tuyo.